I
Gustaba levantarle la falda escolar
Descubrir la blancura de sus muslos
Y barnizar el aire con su olor a marea
A oleadas que avivaban
Risas y ensueños
Del medio de sus piernas
Gustaba
/ Sobre todo
Verla llorar
Sentir
Que en cada lágrima
Se me entregaba
Calladamente
Eran los tiempos
En que cupido disparaba
Dardos envenenados
viernes, julio 31, 2009
El otro lucero
Aquí
/ Adentro
Del polvo
/ De las olas
En donde gorgorita
Un pedazo de infierno
Mendigo soy de la caricia
Del peso inquebrantable
Del ensueño
Se disuelve en mi boca
Un mar entero
Y las aguas formulan
El veneno que siega
Mi náufrago deseo
De volar sin apoyo de unas alas
De ser más que una brisa
Una estela
/ Una piedra
Ser el otro lucero
/ Adentro
Del polvo
/ De las olas
En donde gorgorita
Un pedazo de infierno
Mendigo soy de la caricia
Del peso inquebrantable
Del ensueño
Se disuelve en mi boca
Un mar entero
Y las aguas formulan
El veneno que siega
Mi náufrago deseo
De volar sin apoyo de unas alas
De ser más que una brisa
Una estela
/ Una piedra
Ser el otro lucero
viernes, febrero 20, 2009
Desperté creyendo ser dios...
...tuve esta rara certeza,
la ilusión de tener el mundo entre las manos
Enrique Lihn
la ilusión de tener el mundo entre las manos
Enrique Lihn
Desperté creyendo ser dios:
Imaginé los albores de los mundos
Los seres míticos y su perfecta armonía
A imagen y semejanza de los sueños
Inventé la insurrección de las aguas
La diseminación de las lenguas
Y la forma de las nubes en el iris del viento
Abrí los labios para nombrar mi universo
Y la gente me empezó a decir p(r)o(f)e t a
jueves, febrero 12, 2009
Cielo ficticio
Celebra el corazón,
en la oficina,
su diaria primavera.
en la oficina,
su diaria primavera.
Margarito Cuéllar
En el quicio de las horas
Lánguidas y dolientes
Como un cernidillo a plena luz
Que harapa la piel de una bocanada
Un solo de fax desata su lamento
Sobre la esquizofrenia de taconazos de secretarias
Oigo cantar la copiadora
En medio de los brazos de un cubículo
Y al cielo ficticio del ordenador
Arrojo e-mails como botellas al mar
Hasta que las fauces de un checador automático
Dictan libertad condicional a mi tiempo
Lánguidas y dolientes
Como un cernidillo a plena luz
Que harapa la piel de una bocanada
Un solo de fax desata su lamento
Sobre la esquizofrenia de taconazos de secretarias
Oigo cantar la copiadora
En medio de los brazos de un cubículo
Y al cielo ficticio del ordenador
Arrojo e-mails como botellas al mar
Hasta que las fauces de un checador automático
Dictan libertad condicional a mi tiempo
viernes, noviembre 21, 2008
Las 12:00 en Malinalco
Braulio Peralta
El Universal
Columna "Posdata"
Lunes 10 de abril de 2000
Una anécdota
Cuando escribía estas líneas, el poeta y paisano Luis Enrique del Ángel llegó a discutir un libro que traía entre las manos: Las 12:00 en Malinalco, de Víctor Manuel Mendiola.
El mediodía es el centro de las horas; la paralización y la resurrección me dijo.
Y agregó: En la primera estrofa del poema, cuando las chicharras que soplan en los plátanos “van inflando con su ruido el agujero”, hay una premonición de lo que vendrá. Horadar el tiempo es lo que centra a Las 12:00 en Malinalco; lo que provoca un espacio para que el sentimiento y el recuerdo construyan un nicho en el día.
Ante las aseveraciones, callo. Luis Enrique del Ángel es autor de En cada esquina se adivina el mar (1997). Los poetas siempre son un pulso de intuición, pienso. Y aunque Víctor Manuel Mendiola es tan, pero tan cerebral, cuando se trata de poesía se entrega a las palabras más que al pensamiento. Pero, claro, eso no quiere decir que Mendiola no escriba con métrica.
No, el narrador de Las 12:00 en Malinalco se ubica en el tiempo presente, mientras los recuerdos están en pretérito. Con un preciso manejo de la métrica (endecasílabos), nos lleva al ritmo que despiertan las imágenes y en las cuales oscilan cuatro voces en tiempos diferentes.
Endecasílabos donde hay que tomar en cuenta las sinalefas. Pero, ¿cómo cuatro voces, Luis Enrique? Yo distingo sólo tres.
El narrador, los recuerdos, el niño, y su amiga (el tiempo presente dentro del pasado).
No estoy seguro de la aseveración, aunque recuerdo que el poema dice, predice: “No hace falta estar/ emocionado para adivinar/ que en los otros el tiempo nos persigue”. Coincidimos el poeta y yo en que asomarse al interior de sí mismo es el objetivo de Las 12:00 en Malinalco. Remata Luis Enrique del Ángel: Quien conoce y sabe manejar el tiempo y la memoria, también sabe que “un segundo del deseo es una eternidad”. Lo que reivindica lo que tanto tú como yo mencionamos al principio: las 12:00 parten el día en mañana y noche; representa el final de uno y el nacimiento de otro. Lo mismo lo emplea en el amor, que nace en el pasado y resurge en el presente. A estas alturas, opté por callarme. Finalmente, si decía más, era una traición a un poema de apenas 50 páginas, publicado por el Fondo de Cultura Económica.
jueves, junio 05, 2008
jueves, abril 10, 2008
Ojos que miran...
Ojos que miran de frente
Se tientan / Chocan / Se besan
Y en un suspiro se encienden
El ojo lleno de sangre
Bizco entre tanta tiniebla
Estalla en esa vorágine
El otro solo naufraga
En su propia charca negra
Y en un latido de látex
La blanca lava se pierde
Se tientan / Chocan / Se besan
Y en un suspiro se encienden
El ojo lleno de sangre
Bizco entre tanta tiniebla
Estalla en esa vorágine
El otro solo naufraga
En su propia charca negra
Y en un latido de látex
La blanca lava se pierde
Al pie de la fogata
Al pie de la fogata
Las horas ceniza
Y la palabra amor
Como un cocuyo de fuego
Como brizna floreciendo
Abajo de la lengua
Como esto y aquello
Y lo que está detrás del sueño
Como si nada
Como todo / Nunca
Y la posibilidad cintilando
En los ojos / Las manos / En las piernas
Como si otra vez y jamás
Tiritando en el pecho
Como sí / Ya
Comienza de nuevo
Con la boca seca
De tantos besos
Las horas ceniza
Y la palabra amor
Como un cocuyo de fuego
Como brizna floreciendo
Abajo de la lengua
Como esto y aquello
Y lo que está detrás del sueño
Como si nada
Como todo / Nunca
Y la posibilidad cintilando
En los ojos / Las manos / En las piernas
Como si otra vez y jamás
Tiritando en el pecho
Como sí / Ya
Comienza de nuevo
Con la boca seca
De tantos besos
lunes, enero 21, 2008
domingo, noviembre 18, 2007
La caries de los ojos
La caries de los ojos
Lágrimas de ocasión
Dispuestas en el bolso
El tatoo del recuerdo
Un mapa de la vida
La guía de los días
No me digas que tú
No extrañas ese vene-
No No digas que no
Dicen que caminar
Por la mente no es sano
Dicen que no es humano
Ser un ser natural
Las palabras no miden
La intensidad del tiempo
Sólo es ese momento
Quien te dirá que vuelvas
Una y otra vez más
A nadar sueño atrás
Lágrimas de ocasión
Dispuestas en el bolso
El tatoo del recuerdo
Un mapa de la vida
La guía de los días
No me digas que tú
No extrañas ese vene-
No No digas que no
Dicen que caminar
Por la mente no es sano
Dicen que no es humano
Ser un ser natural
Las palabras no miden
La intensidad del tiempo
Sólo es ese momento
Quien te dirá que vuelvas
Una y otra vez más
A nadar sueño atrás
viernes, julio 27, 2007
Potter vs. Téllez Pon
Cuando tuve la oportunidad de entrar a Plaza y Janés y después a Random House Mondadori, recuerdo que el nombre de J.K. Rowling ya llevaba sonando unos miles de ejemplares a cuestas. Estoy hablando de que en 1999, Harry Potter ya era sinónimo de venta segura en cuestiones editoriales; cualquier editor se hubiera sentido (se sentiría) afortunado de tener entre las manos un best-seller como éste.
Desde hace un par de años (2 ó 3 con mayor frecuencia) se viene hablando de la escases de lectura que prevalece entre la comunidad mexicana; de que la venta de libros ha disminuido; que el interés por las letras es menor (háblese de libros y revistas); que las letras están es peligro de extinción debido a la falta de uso generalizado.
Cualquier editor sabe (y el escritor debería saber) que la literatura ocasionalmente es redituable, salvo que la publicación sea comercial, espirituales o de espectáculos.
Si bien el gusto por las letras no ha iniciado generalmente por leer a Heidegger o a Octavio Paz, como opina mi amigo Sergio Téllez-Pon, creo que sí debemos mucho la inciación a la literatura por este tipo de libros que no creo que tienen el carácter de premio novel, pero sí son el motor para alentar a nuevos lectores a iniciarse en este dédado de las letras. Muchos de ellos, tal vez después de J.K. Rowling, se animen a leer a Lowry, Orwell o al mismo Téllez-Pon para, de ese modo, incrementar su acervo cultural o simplemente divagar en otra realidad literaria.
Desde hace un par de años (2 ó 3 con mayor frecuencia) se viene hablando de la escases de lectura que prevalece entre la comunidad mexicana; de que la venta de libros ha disminuido; que el interés por las letras es menor (háblese de libros y revistas); que las letras están es peligro de extinción debido a la falta de uso generalizado.
Cualquier editor sabe (y el escritor debería saber) que la literatura ocasionalmente es redituable, salvo que la publicación sea comercial, espirituales o de espectáculos.
Si bien el gusto por las letras no ha iniciado generalmente por leer a Heidegger o a Octavio Paz, como opina mi amigo Sergio Téllez-Pon, creo que sí debemos mucho la inciación a la literatura por este tipo de libros que no creo que tienen el carácter de premio novel, pero sí son el motor para alentar a nuevos lectores a iniciarse en este dédado de las letras. Muchos de ellos, tal vez después de J.K. Rowling, se animen a leer a Lowry, Orwell o al mismo Téllez-Pon para, de ese modo, incrementar su acervo cultural o simplemente divagar en otra realidad literaria.
La escama
Como una mano que aparta el sudor de la frente al mediodía,
. el viento quita la brisa del roquedo
Y en el espacio límpido, sin rasguño de gota, la escama
. agoniza como un corazón de sol sobre la piedra
Ella sabe que el mar es su aliciente, el latido de amor
. que la mueve como una hoja fluvial
. el viento quita la brisa del roquedo
Y en el espacio límpido, sin rasguño de gota, la escama
. agoniza como un corazón de sol sobre la piedra
Ella sabe que el mar es su aliciente, el latido de amor
. que la mueve como una hoja fluvial
domingo, julio 01, 2007
Golpe de sangre
Nadie dirá palabras
A través de sus ojos
El mundo será otro
Sus manos
Tendrán memoria
De olas pasadas
Y el mar de sus recuerdos
Tatuado entre la carne
Sólo sabrá
Por un golpe de sangre
Que ese muerto es su hijo
A través de sus ojos
El mundo será otro
Sus manos
Tendrán memoria
De olas pasadas
Y el mar de sus recuerdos
Tatuado entre la carne
Sólo sabrá
Por un golpe de sangre
Que ese muerto es su hijo
domingo, junio 24, 2007
La gata ladra...
La gata ladra
(Góndola de patas largas
Navega en las aguas
Como un hada)
Izada como un mástil
La cola de la gata
Flirtea entre las piernas
De noche sale a la caza
(La casa es un nido de ratas
Sin la mirada húmeda de la gata)
De noche todas las gatas son pardas
El pelo de la gata
Se atora en la garganta
Crispa todo el lomo
Sacude el cuerpo / Carraspea
Y cuando escupe el pelambre de fuego
La perra gata ladra
(Góndola de patas largas
Navega en las aguas
Como un hada)
Izada como un mástil
La cola de la gata
Flirtea entre las piernas
De noche sale a la caza
(La casa es un nido de ratas
Sin la mirada húmeda de la gata)
De noche todas las gatas son pardas
El pelo de la gata
Se atora en la garganta
Crispa todo el lomo
Sacude el cuerpo / Carraspea
Y cuando escupe el pelambre de fuego
La perra gata ladra
sábado, abril 14, 2007
La fresa
1
Ella labiaba como una poeta
Hablaba, sí, de cosas
(Sin sentido)
Que en su boca eran hermosas
Era sonriente y pasional
Aunque nunca percibí entre los dientes
La visita de un cepillo dental
Le gustaba bailar a la princesa
En las discos de moda
Entre las fiestas
Con ambos pies izquierdos
Mostraban ligereza
Siempre fue a la vanguardia en ese arte
De vestirse a la moda, parecía
Maniquí de escaparate
2
Un empresario gordo, acaudalado
La desposó en secreto en un chalet privado
Le dio lo mejor que pudo ofrecer
Aprendió música y un poco de francés
Una institutriz le dio clases de baile
Le enseñó a leer hasta en método braille
Se codeó con la realeza
Olvidando que en sus venas
Corrían siglos de pobreza
3
Esa vida de reina no pudo soportar
Su pasión desenfrenada la hizo desvariar
Se metió marihuana, coca y anfetaminas
Su cuerpo se fue transformando
Sólo sentía deseos usando la yumbina
Atrás quedó su vida ideal
Ahora vive conmigo
Sin riquezas
Bajo un puente peatonal
La alimento con mentiras
Le digo que yo soy su esposo
Y que la droga que inhala
Es una nueva medicina
Ella labiaba como una poeta
Hablaba, sí, de cosas
(Sin sentido)
Que en su boca eran hermosas
Era sonriente y pasional
Aunque nunca percibí entre los dientes
La visita de un cepillo dental
Le gustaba bailar a la princesa
En las discos de moda
Entre las fiestas
Con ambos pies izquierdos
Mostraban ligereza
Siempre fue a la vanguardia en ese arte
De vestirse a la moda, parecía
Maniquí de escaparate
2
Un empresario gordo, acaudalado
La desposó en secreto en un chalet privado
Le dio lo mejor que pudo ofrecer
Aprendió música y un poco de francés
Una institutriz le dio clases de baile
Le enseñó a leer hasta en método braille
Se codeó con la realeza
Olvidando que en sus venas
Corrían siglos de pobreza
3
Esa vida de reina no pudo soportar
Su pasión desenfrenada la hizo desvariar
Se metió marihuana, coca y anfetaminas
Su cuerpo se fue transformando
Sólo sentía deseos usando la yumbina
Atrás quedó su vida ideal
Ahora vive conmigo
Sin riquezas
Bajo un puente peatonal
La alimento con mentiras
Le digo que yo soy su esposo
Y que la droga que inhala
Es una nueva medicina
La Nada de Nadie
La Nada es un espacio inhabitado
Esperando ser ocupado por Alguien
Es por eso que Nada es Alguien
Que pronto tendrá su sitio en Algo
Un día las manos de Alguien
Los besos las caricias de Nada
Te llevaron a un triste Algo
Y terminaste siendo la Nada de Nadie
Por eso tú me gustabas más
Cuando eras simplemente Nada
Porque eras para mí ese todo
Que Nadie podía tener
Esperando ser ocupado por Alguien
Es por eso que Nada es Alguien
Que pronto tendrá su sitio en Algo
Un día las manos de Alguien
Los besos las caricias de Nada
Te llevaron a un triste Algo
Y terminaste siendo la Nada de Nadie
Por eso tú me gustabas más
Cuando eras simplemente Nada
Porque eras para mí ese todo
Que Nadie podía tener
sábado, marzo 17, 2007
De 9 a 4 cicatrices del corazón
No te abrumo más,
esto es sólo para decirte
que las cosas marchan,
que vamos con cicatrices
pero a salvo […]
M. Cuéllar
(81) 83294111 (de 9 a 4)
esto es sólo para decirte
que las cosas marchan,
que vamos con cicatrices
pero a salvo […]
M. Cuéllar
(81) 83294111 (de 9 a 4)
(E-mail enviado a un servidor)
En este instante
A orillas de la vida
Mis ojos resumen el mar
Como una enorme gota
Que bebo a parpadeos
En mi boca hay un aguaje
Escanciado por un beso
Tengo las manos llenas
Ocupadas por la poesía
Cuando aún hay ruinas del sueño entre la almohada
Juego con las sombras y edifico mi babel
Acomodo trocitos del tiempo en mis zapatos
Para bailar con pausas un tango en altamar
De 9 a 4 hojeo cicatrices del corazón
Como una vieja historia
Donde dioses y demonios
Amparan y litigan en nombre del amor
sábado, marzo 10, 2007
Por detrás de la lluvia
Por detrás de la lluvia
Escribiré tu nombre
Como en un pergamino
Como en hoja traslúcida
Que nada esconde
Cuando hay amor
Te beberé en las gotas
Para saciar la sed
Me lavaré los ojos
Con las letras del agua
Cuando por fin escampe
De ti hablarán las flores
Con su aroma de mar
Escribiré tu nombre
Como en un pergamino
Como en hoja traslúcida
Que nada esconde
Cuando hay amor
Te beberé en las gotas
Para saciar la sed
Me lavaré los ojos
Con las letras del agua
Cuando por fin escampe
De ti hablarán las flores
Con su aroma de mar
martes, febrero 27, 2007
El mago y el amor
Al principio apareció una flor
Tras la oreja de su amante
Luego estrellas en los labios a cada beso
Y un corazón de fuego entre los senos
Cuando metió los dedos en la vagina
Un conejo se asomó
Tras la oreja de su amante
Luego estrellas en los labios a cada beso
Y un corazón de fuego entre los senos
Cuando metió los dedos en la vagina
Un conejo se asomó
sábado, febrero 03, 2007
Y la muerte no llega
Una jaula vacía
Un pozo sin galápago
Esqueletos de un catre
Dispersos en el patio
Exhumando el aroma
De un amor que está muerto
El jardín descuidado
Donde el tiempo se enreda
Ventanas clausuradas
La puerta sin cerrojo
De quien no teme nada
La anciana abandonada
Inunda la antesala
Con su seca mirada
Entrecierra los ojos
Duerme y sueña que sueña
Lo practica de nuevo
En su diaria rutina
Y la muerte no llega
Un pozo sin galápago
Esqueletos de un catre
Dispersos en el patio
Exhumando el aroma
De un amor que está muerto
El jardín descuidado
Donde el tiempo se enreda
Ventanas clausuradas
La puerta sin cerrojo
De quien no teme nada
La anciana abandonada
Inunda la antesala
Con su seca mirada
Entrecierra los ojos
Duerme y sueña que sueña
Lo practica de nuevo
En su diaria rutina
Y la muerte no llega
sábado, diciembre 09, 2006
Un despuntar de espumas en los labios...
Un despuntar de espumas en los labios
La gema de las aguas en los senos
Y la sed cual molusco entre las manos
El cuesco de la brisa entre los dedos
Un racimo de gotas desleídas
Y un cocuyo de mar como el deseo
La carne de la lluvia estaba ardiendo
La admiraba en su canto un denso oleaje
Y esperaba en la riada un tierno beso
Un despuntar de brisa estaba ardiendo
La gema de la gota un denso oleaje
Y la sed de la mar un tierno beso
El cuesco de la lluvia entre los labios
Un racimo de canto entre los senos
Y un cocuyo en la riada de las manos
La carne de la espuma entre los dedos
La admiraban las aguas desleídas
Y esperaba un molusco cual deseo
Un despuntar de lluvia entre los dedos
Las gemas en su canto desleídas
Y la sed en la riada cual deseo
El cuesco de la espuma estaba ardiendo
Un racimo de aguas en oleaje
Y un cocuyo un molusco un tierno beso
La carne de la brisa entre los labios
La admiraba la gota entre los senos
Y esperaba a la mar entre las manos
Un despuntar de gotas tierno beso
La gema de la mar estaba ardiendo
Y la sed de la brisa un denso oleaje
El cuesco de su canto entre las manos
Un racimo de riada entre los labios
Y un cocuyo de lluvia entre los senos
La carne de las aguas cual deseo
La admiraba un molusco entre los dedos
Y esperaba entre espumas desleídas
Un despuntar…
La gema…
Y la sed…
El cuesco…
Un racimo…
Y un cocuyo…
La carne…
La admiraba…
Y esperaba…
La gema de las aguas en los senos
Y la sed cual molusco entre las manos
El cuesco de la brisa entre los dedos
Un racimo de gotas desleídas
Y un cocuyo de mar como el deseo
La carne de la lluvia estaba ardiendo
La admiraba en su canto un denso oleaje
Y esperaba en la riada un tierno beso
Un despuntar de brisa estaba ardiendo
La gema de la gota un denso oleaje
Y la sed de la mar un tierno beso
El cuesco de la lluvia entre los labios
Un racimo de canto entre los senos
Y un cocuyo en la riada de las manos
La carne de la espuma entre los dedos
La admiraban las aguas desleídas
Y esperaba un molusco cual deseo
Un despuntar de lluvia entre los dedos
Las gemas en su canto desleídas
Y la sed en la riada cual deseo
El cuesco de la espuma estaba ardiendo
Un racimo de aguas en oleaje
Y un cocuyo un molusco un tierno beso
La carne de la brisa entre los labios
La admiraba la gota entre los senos
Y esperaba a la mar entre las manos
Un despuntar de gotas tierno beso
La gema de la mar estaba ardiendo
Y la sed de la brisa un denso oleaje
El cuesco de su canto entre las manos
Un racimo de riada entre los labios
Y un cocuyo de lluvia entre los senos
La carne de las aguas cual deseo
La admiraba un molusco entre los dedos
Y esperaba entre espumas desleídas
Un despuntar…
La gema…
Y la sed…
El cuesco…
Un racimo…
Y un cocuyo…
La carne…
La admiraba…
Y esperaba…
El último trozo del corazón
El último trozo del corazón de la abuela se ha vendido. Cuando llegó a Tuxpan, ella dejó su pueblo, su familia y la herencia que su padre le dio, por querer estar con quien fue su marido. Tal vez nunca supo que a partir de ese momento su vida sería un constante entregar y vender. Irse en sí misma con lo que daba; una absoluta pérdida. Vendió el ganado que le regaló su padre y construyó una casa en un amplio terreno que abarcaba la mitad de lo que hoy es una larga cuadra. Cimentó con lo dado lo que sería su futuro.
Si la posesión más preciada de los seres es lo que construyen sus propias manos y perdura en el tiempo, y que algunas veces se logran hacer obras que el mismo tiempo valora y respeta y con ello adquieren el grado de obras de arte, y que ello demuestra las vetas que componen su ser; entonces lo que es sentimental, lo que no busca tener una forma determinada, un relieve específico, y que de igual forma tienen un núcleo imantado que nos obliga a apreciarlo como algo inherente de nuestra esencia, se le puede llamar origen. Mi abuela, al dejar su pueblo buscó echar raíz en ese lugar donde perdió todo para construir algo. Inició el origen de lo que sería su familia.
En específico, no fue la casa el hogar de sus hijos y sus nietos, sino el terreno donde se ubicaba. Con el paso del tiempo a ese lugar homérico, apoteósico en la infancia, le fueron creciendo cercas y muros, y a sus sesenta y tantos años mi abuela se separó de quien fue su marido desde que tenía catorce años, por lo que tuvo que compartir su terreno y quedarse apenas en un espacio de alrededor de trescientos metros cuadrados, divididos entre el patio y la casa. La casa que habita mi abuela no es grande. La hacía grande el corazón de la gente y lo que ella misma había puesto en ella.
Cuando sus hijos se fueron yendo para edificar su destino, y a medida que el lugar que eligió para vivir su vida se fue reduciendo, el corazón de la abuela se fue desmoronando. A veces la gente no entiende que toda destrucción debe tener el fin de un proceso de reconstrucción. Pues aquello que sólo es derribado porque sí, demuestra una decadencia mental, dado que no hay objetivo ni creatividad. Esos seres o personas son una inutilidad. Éstos no tienen ni raíz ni origen ni destino, y en nada ayudan a que otros cumplan su proceso de crear sus obras, que muchas veces puede ser su propia vida.
A uno de sus hijos le dio la casa, donde ahora vive sola. El suelo, que es la raíz de los hombres, es lo que mi abuela tenía. Aquello que fue el patio era el corazón de mi abuela, pues su raíz la echó en ese terreno. Tal vez con premura o por querer mantener su corazón latiendo, cedió a otro de sus hijos el terreno que tenía como patio. A sus ochenta y tantos años mi abuela mira cómo su hijo ha vendido la tierra que fue el origen de la familia. La abuela aún pedía que le dejaran un breve pasillo. Un pasillo que no la conducía a ningún lugar, pero que entiendo sería la vena que le mantendría latiendo el último trozo de su corazón, es decir de lo que construyó con sus propias manos.
Si la posesión más preciada de los seres es lo que construyen sus propias manos y perdura en el tiempo, y que algunas veces se logran hacer obras que el mismo tiempo valora y respeta y con ello adquieren el grado de obras de arte, y que ello demuestra las vetas que componen su ser; entonces lo que es sentimental, lo que no busca tener una forma determinada, un relieve específico, y que de igual forma tienen un núcleo imantado que nos obliga a apreciarlo como algo inherente de nuestra esencia, se le puede llamar origen. Mi abuela, al dejar su pueblo buscó echar raíz en ese lugar donde perdió todo para construir algo. Inició el origen de lo que sería su familia.
En específico, no fue la casa el hogar de sus hijos y sus nietos, sino el terreno donde se ubicaba. Con el paso del tiempo a ese lugar homérico, apoteósico en la infancia, le fueron creciendo cercas y muros, y a sus sesenta y tantos años mi abuela se separó de quien fue su marido desde que tenía catorce años, por lo que tuvo que compartir su terreno y quedarse apenas en un espacio de alrededor de trescientos metros cuadrados, divididos entre el patio y la casa. La casa que habita mi abuela no es grande. La hacía grande el corazón de la gente y lo que ella misma había puesto en ella.
Cuando sus hijos se fueron yendo para edificar su destino, y a medida que el lugar que eligió para vivir su vida se fue reduciendo, el corazón de la abuela se fue desmoronando. A veces la gente no entiende que toda destrucción debe tener el fin de un proceso de reconstrucción. Pues aquello que sólo es derribado porque sí, demuestra una decadencia mental, dado que no hay objetivo ni creatividad. Esos seres o personas son una inutilidad. Éstos no tienen ni raíz ni origen ni destino, y en nada ayudan a que otros cumplan su proceso de crear sus obras, que muchas veces puede ser su propia vida.
A uno de sus hijos le dio la casa, donde ahora vive sola. El suelo, que es la raíz de los hombres, es lo que mi abuela tenía. Aquello que fue el patio era el corazón de mi abuela, pues su raíz la echó en ese terreno. Tal vez con premura o por querer mantener su corazón latiendo, cedió a otro de sus hijos el terreno que tenía como patio. A sus ochenta y tantos años mi abuela mira cómo su hijo ha vendido la tierra que fue el origen de la familia. La abuela aún pedía que le dejaran un breve pasillo. Un pasillo que no la conducía a ningún lugar, pero que entiendo sería la vena que le mantendría latiendo el último trozo de su corazón, es decir de lo que construyó con sus propias manos.
El ataque
No había escapatoria. Adondequiera que uno huyera encontraba la muerte. Aun en mi loca carrera pude ver cómo iban cayendo amigos, familiares, conocidos y hasta una ex novia con quien tuve una tormentosa relación; pero no podía detenerme a auxiliarlos y mucho menos a contemplar la dantesca escena. Era mi vida o la de ellos; era nuestra vida, la de todos o la de nadie.
El rayo de muerte era implacable. Por un momento corrí sin rumbo fijo. Sólo quería estar a salvo, que la lanza mortal no me alcanzara.
Sin saber cómo, me encontré con la base de donde provenía toda nuestra desgracia. Escalé la columna sin pensarlo. Desde el lugar en que me encontraba, vi cómo era dirigida la mortífera arma con la que estaban acabando a mi raza. En ese momento la furia me encegueció, y sin dudarlo, presa por la impotencia de no poder hacer algo más por los míos, le asesté al enemigo una sañuda mordida que por un instante contuvo el ataque.
Después de mi hazaña, otros se animaron e hicieron lo mismo hasta que el arma de nuestro atacante se desplomó desde su altura.
La lupa rebotó contra el suelo, y aunque aplastó a varios más, fue el último de los daños. Entre llantos, el cobarde niño salió corriendo desesperadamente, gritando que lo habían atacado las hormigas.
El rayo de muerte era implacable. Por un momento corrí sin rumbo fijo. Sólo quería estar a salvo, que la lanza mortal no me alcanzara.
Sin saber cómo, me encontré con la base de donde provenía toda nuestra desgracia. Escalé la columna sin pensarlo. Desde el lugar en que me encontraba, vi cómo era dirigida la mortífera arma con la que estaban acabando a mi raza. En ese momento la furia me encegueció, y sin dudarlo, presa por la impotencia de no poder hacer algo más por los míos, le asesté al enemigo una sañuda mordida que por un instante contuvo el ataque.
Después de mi hazaña, otros se animaron e hicieron lo mismo hasta que el arma de nuestro atacante se desplomó desde su altura.
La lupa rebotó contra el suelo, y aunque aplastó a varios más, fue el último de los daños. Entre llantos, el cobarde niño salió corriendo desesperadamente, gritando que lo habían atacado las hormigas.
El amor en cada trago
Con frecuencia visitaba la zona roja
La mezcla de perfume y alcohol en las mujeres me causa un enamoramiento instantáneo
Me metía a los bares a gastar el escaso dinero que traía
Un trago en cada exhalo de amor
Dormí con varias de esas criaturas
Que soñaban siempre con una noche más
No por dinero
Sino porque nunca hablé del mañana
Y lo incierto suele ser un caramelo en la boca
Ahora bebo en casa
Solo
Y el amor en cada trago
Es como agua de mar
:
Una sed mortal
La mezcla de perfume y alcohol en las mujeres me causa un enamoramiento instantáneo
Me metía a los bares a gastar el escaso dinero que traía
Un trago en cada exhalo de amor
Dormí con varias de esas criaturas
Que soñaban siempre con una noche más
No por dinero
Sino porque nunca hablé del mañana
Y lo incierto suele ser un caramelo en la boca
Ahora bebo en casa
Solo
Y el amor en cada trago
Es como agua de mar
:
Una sed mortal
lunes, julio 10, 2006
Ese muerto
Si te digo que vivo. ¿Me crees?
O harás como si el viento
silbara una canción en ruinas
Como si un pétalo de agua rodara por tu frente
y marcara el derrotero de mi nave perdida
Como si la vista encontrara
el límite de las aguas
y fueras a la busca
de ese muerto que soy
O harás como si el viento
silbara una canción en ruinas
Como si un pétalo de agua rodara por tu frente
y marcara el derrotero de mi nave perdida
Como si la vista encontrara
el límite de las aguas
y fueras a la busca
de ese muerto que soy
martes, abril 18, 2006
Contraproducente
Suelo salir a caminar como un hábito mental más que físico, para no pensar en lo pensado durante el día y dejar la mente como una hoja en blanco. Rodeo el parque cinco o seis veces mientras respiro profundo el aroma de la nada, que poco a poco va llenando mi mente hasta ocupar el espacio donde debería estar lo que iba a escribir cuando llegase de hacer ejercicio.
martes, abril 11, 2006
Pacto
Cuando llegué a Ciudad 2 de Octubre era un neófito en cuanto a flora, fauna, clima, superficie, terreno, usos y costumbres del lugar; suponía que por ser territorio nacional las tradiciones eran las mismas que en cualquier otro sitio del país, pero suponía mal. La frontera es otro país: un híbrido compuesto por raíces e influencias de sus habitantes, vecinos y migrantes.
Ignoraba, por ejemplo, que el zorrillo es un animal muy común por estos lares. Nunca en mi vida había visto uno salvo por televisión. Aquí andan en su estado natural, salvajes.
Por un extraño olor supe de su presencia, un olor penetrante que aprendí a identificar primero por un comentario y después a fuer de repulsión.
A la semana de haber llegado a Ciudad 2 de Octubre tuve mi primer encuentro con un zorrillo. Era muy temprano, aún de madrugada. Atravesó la calle unas 2 ó 3 veces antes que yo llegara a donde él estaba. En los días siguientes su presencia se hizo menos tímida que al principio, hasta que llegó un momento que se detuvo a un lado de la acera y no se movió, lo que obligó a que yo siguiera mi camino por el otro extremo de la calle.
En las semanas que siguieron el zorrillo ya no sólo custodiaba mi tránsito sino que se volvió hostil. Si yo tomaba rumbo por un lado de la calle, él la invadía; si yo retomaba el otro lado, de nuevo el zorrillo regresaba a invadir el espacio. Éramos 2 enemigos de bandos contarios.
Las medidas precautorias que tomé de no agarrarlo a patas hasta matarlo como buen predador natural que somos los humanos fueron bien fundadas. La flatulencia que despide no es causa de terror. En varias ocasiones he visto a estos animales atropellados y, aparte del hedor que despiden, he notado que tienen unos finos colmillos de entre 3 a 5 centímetros que pueden provocar más que un dolor, además de ser transmisor de la rabia.
Mis encuentros y desencuentros terminaron cuando el transporte que me lleva al trabajo cambió su ruta. Fue entonces que la calle entera fue para el zorrillo.
Hoy tuve otro romántico encuentro con uno más. Mientras esperaba la llegada de mi transporte, se acercó a escasos 2 metros de distancia, me miró por un instante y siguió su camino, como si hiciera un pacto de no agresión en esta nueva calle donde ambos nos conocemos por primera vez.
Ignoraba, por ejemplo, que el zorrillo es un animal muy común por estos lares. Nunca en mi vida había visto uno salvo por televisión. Aquí andan en su estado natural, salvajes.
Por un extraño olor supe de su presencia, un olor penetrante que aprendí a identificar primero por un comentario y después a fuer de repulsión.
A la semana de haber llegado a Ciudad 2 de Octubre tuve mi primer encuentro con un zorrillo. Era muy temprano, aún de madrugada. Atravesó la calle unas 2 ó 3 veces antes que yo llegara a donde él estaba. En los días siguientes su presencia se hizo menos tímida que al principio, hasta que llegó un momento que se detuvo a un lado de la acera y no se movió, lo que obligó a que yo siguiera mi camino por el otro extremo de la calle.
En las semanas que siguieron el zorrillo ya no sólo custodiaba mi tránsito sino que se volvió hostil. Si yo tomaba rumbo por un lado de la calle, él la invadía; si yo retomaba el otro lado, de nuevo el zorrillo regresaba a invadir el espacio. Éramos 2 enemigos de bandos contarios.
Las medidas precautorias que tomé de no agarrarlo a patas hasta matarlo como buen predador natural que somos los humanos fueron bien fundadas. La flatulencia que despide no es causa de terror. En varias ocasiones he visto a estos animales atropellados y, aparte del hedor que despiden, he notado que tienen unos finos colmillos de entre 3 a 5 centímetros que pueden provocar más que un dolor, además de ser transmisor de la rabia.
Mis encuentros y desencuentros terminaron cuando el transporte que me lleva al trabajo cambió su ruta. Fue entonces que la calle entera fue para el zorrillo.
Hoy tuve otro romántico encuentro con uno más. Mientras esperaba la llegada de mi transporte, se acercó a escasos 2 metros de distancia, me miró por un instante y siguió su camino, como si hiciera un pacto de no agresión en esta nueva calle donde ambos nos conocemos por primera vez.
lunes, abril 10, 2006
Tsunami
Para marcar la pauta a mi lectura doblé la esquina de la página. En ese momento la historia de Robinson Crusoe cambió para siempre cuando en su isla sobrevino el tsunami.
Espejo
Me levanté con tanto temor de ser el mismo que me asomé al espejo. En esa imagen nada había cambiado, sólo el deseo de ser distinto.
viernes, abril 07, 2006
Advertencia:
El presente texto contiene agua. No lo agite, incline o voltee, puede que usted se moje. Al leerlo no lo mueva, de lo contrario su sentido se distorsionará. La exposición prolongada puede causar un gusto irrenunciable por la lluvia, las gotas, la brisa y el mar, y en general por la lectura. Consulte a su diccionario si persisten las molestias.
Poema
Primero
Fue una gota
En medio de la nada
De repente le crecieron alas
Después la invadió una idea
Entonces la lluvia cayó sobre la hoja
Y germinó el poema
Fue una gota
En medio de la nada
De repente le crecieron alas
Después la invadió una idea
Entonces la lluvia cayó sobre la hoja
Y germinó el poema
viernes, marzo 31, 2006
Ciudad 2 de Octubre
Vivo en una pequeña ciudad fronteriza del estado de Tamaulipas, sería pueblo si no tuviera título de urbe, un título que en lo personal es paradójico por el nombre que lleva: Gustavo Díaz Ordaz, o como le dice el guru Monsiváis: "Ciudad 2 de Octubre". Cuando anduvo por estos rumbos el personaje por el que lleva el nombre la ciudad, su sexto sentido (no, su 68 sentido) de seguro le dijo: no pises ese lugar, concédeles el olvido de los estudiantes muertos; y así, ni olvidados ni vueltos a ver jamás, estudiantes y pueblo. Pasó de largo el ex presidente dejando un halo de desprecio del cual era muy dueño y natural en su persona.
Cuando mi tío Roque fue a estudiar a la ciudad de México, nadie imaginó que no solo él sino toda la familia estaríamos expuestos a las represiones policíacas, generadas a partir de la Matanza de Tlatelolco y su activa militancia en la Liga Comunista 23 de Septiembre, por lo que fue encarcelado en 1973 y finalmente desaparecido en 1981.
Pareciera un cuento kafkiano, Gorkiano o Garciamarquesco, o una mezcla de todos, el vivir con el estigma del 68 (sin siquiera haber nacido en esa época), vivir con las secuelas de la Guerra Sucia, vivir la desaparición de no solo el tío Roque, sino otros familiares; vivir arrastrando las libertades asesinas de Echeverría, Nazar Haro y por supuesto Díaz Ordaz, y habitar una pequeña ciudad que lleva su nombre, como diciendo: "2 de Octubre no se olvida". Ni el 68 ni el 71 ni el 73 ni el 81 ni el 94 ni Aguas Blancas... No se olvidan fechas históricas, lugares imborrables y a veces oscuros, negros, como el nombre de esta ciudad que ahora habito y me habita.
Cuando mi tío Roque fue a estudiar a la ciudad de México, nadie imaginó que no solo él sino toda la familia estaríamos expuestos a las represiones policíacas, generadas a partir de la Matanza de Tlatelolco y su activa militancia en la Liga Comunista 23 de Septiembre, por lo que fue encarcelado en 1973 y finalmente desaparecido en 1981.
Pareciera un cuento kafkiano, Gorkiano o Garciamarquesco, o una mezcla de todos, el vivir con el estigma del 68 (sin siquiera haber nacido en esa época), vivir con las secuelas de la Guerra Sucia, vivir la desaparición de no solo el tío Roque, sino otros familiares; vivir arrastrando las libertades asesinas de Echeverría, Nazar Haro y por supuesto Díaz Ordaz, y habitar una pequeña ciudad que lleva su nombre, como diciendo: "2 de Octubre no se olvida". Ni el 68 ni el 71 ni el 73 ni el 81 ni el 94 ni Aguas Blancas... No se olvidan fechas históricas, lugares imborrables y a veces oscuros, negros, como el nombre de esta ciudad que ahora habito y me habita.
jueves, marzo 30, 2006
Eutanasia
Para Will Rodríguez
Otra versión de "Asesinato de una cebolla"
Otra versión de "Asesinato de una cebolla"
Seguro fue compasión lo que sintió aquel hombre. Aunque no dudó en utilizar el cuchillo para acabar con ellos, sigo creyendo que se compadeció de verlos tan solos, imposibles al amor y expuestos a que el tiempo terminara con ellos.
La roja sangre de uno y trozos de blanca piel de la otra quedan como evidencia del descuartizamiento.
Con mano firme partió el tomate, pero cuando acabó con la cebolla una lágrima brotó sin consuelo. Seguro fue compasión lo que sintió aquel hombre.
La roja sangre de uno y trozos de blanca piel de la otra quedan como evidencia del descuartizamiento.
Con mano firme partió el tomate, pero cuando acabó con la cebolla una lágrima brotó sin consuelo. Seguro fue compasión lo que sintió aquel hombre.
miércoles, marzo 29, 2006
Compu-Minuteman
Si escribo mis lectores
Con letras so burlonas
Seguro es la culpable
Mi compu anglosajona
La obtuve de descuento
En un viaje a McAllen
Tres verdes me ha costado
Sin cargo de los taxes
No hay duda es del primer
Mundo cosmopolita
Lo mas in en vanguardia
De punta en tecnologia
Seguro lo notaste
Que tiene ese detalle:
No acepta nuestro idioma
Batalla pa' entenderme
Tambien es evidente
Y muy fuerte por cierto:
Carece de la tilde
Que acompana al acento
Sospecho que mi compu
Incluso empieza a odiarme
Mi origen de latino
Al escribir me sale
Asi que me disculpo
Por mi compu racista
Que cambia los sentidos
Que sin pensar trasmita
Lo dijo en su defensa
El gran Chavo del Ocho
Si acaso yo lo ofendo
"Fue sin querer queriendo"
Con letras so burlonas
Seguro es la culpable
Mi compu anglosajona
La obtuve de descuento
En un viaje a McAllen
Tres verdes me ha costado
Sin cargo de los taxes
No hay duda es del primer
Mundo cosmopolita
Lo mas in en vanguardia
De punta en tecnologia
Seguro lo notaste
Que tiene ese detalle:
No acepta nuestro idioma
Batalla pa' entenderme
Tambien es evidente
Y muy fuerte por cierto:
Carece de la tilde
Que acompana al acento
Sospecho que mi compu
Incluso empieza a odiarme
Mi origen de latino
Al escribir me sale
Asi que me disculpo
Por mi compu racista
Que cambia los sentidos
Que sin pensar trasmita
Lo dijo en su defensa
El gran Chavo del Ocho
Si acaso yo lo ofendo
"Fue sin querer queriendo"
Espectros
5:10. Suena el despertador. Me levanto mecánicamente, con desgana. Aún está oscuro para ver más allá de unos metros de distancia. Cuando hay claridad, mi ventana me ofrece la vista de "El Dorado", de la "Tierra Prometida", de "El Sueño Americano", detrás del río Bravo. Pero en la madrugada la ventana sólo es un rectángulo sin paisaje, aunque de vez en cuando se ve una luz que guía a un desfile de aspirantes a mojados, que si sobreviven al látigo de las corrientes, al veneno sanguíneo de los Minutemans y a la mordida del desierto, vivirán como muertos en el otro lado. De cualquier manera mi ventana ya me ofrece su visión de espectros.
lunes, marzo 27, 2006
Le da por llorar al niño
A veces le da por llorar al niño. En ese momento me entra una angustia y me imagino todo lo que puede adolecer. Los primeros días que me pasaba lo mismo salía corriendo a la farmacia a preguntar qué le podía dar al pequeñito, y siempre me salían con lo mismo: que fuera al doctor, que en la clínica popular cobraban muy poco, que si no se había golpeado, que esto y lo otro; me decían una bola de cosas que en nada me ayudaban a quitarle el llanto a mi chiquito. Claro, ellos pueden decir misa, como no están en estado igual que uno, y más que ya me falta bien poquito para dar a luz.
Pero les digo, eso fue al principio, porque desde que llegó mi marido, el papá del bebé que voy a tener, no el del otro chamaco, todo ha cambiado. Incluso me ayudó a que ya no chille tanto el chiquillo. Primero se enojaba mucho conmigo cuando eso pasaba; hasta me daba mis cachetadas. Pero eran sin querer. Él me quiere mucho aunque se desespere. Yo lo entiendo, la cría es bien latosa cuando hace sus rabietas y no para de berrear. Además, yo me merecía esos golpes porque no hacía callar al engendro, como él le dice de cariño.
Un día, sin querer, encontramos el remedio para que no llorara la criatura. Como mi viejo fuma yerba porque está enfermo de reuma y así se le quitan sus dolores, no vayan a pensar que es un vicioso ni mucho menos; eso se lo recomendó un amigo de mi esposo que es doctor, brujo, o algo así. Les digo, como él la fuma y yo lo acompaño sólo cuando no puedo dormir, porque también sirve para el insomnio, un día que el niño estaba hecho un mar de lágrimas le llegó el humito, al poco rato estaba bien dormido, hasta parecía un ángel el pobrecito.
Después de esa ocasión, cada que fuma la dosis que le recetaron a mi marido, le sopla un poquito al bebé, lo humea, y al rato parece un pan de Dios mi nene. Incluso en la mañana, cuando el pequeñito estaba a moco tendido, le hizo lo mismo, y para que le hiciera efecto más rápido, después de soltarle la bocanada de humo, le puso encima de la cara una cajita para que no se escapara nada. Así que no me digan ahora que sí se escapó algo y que fue su vida, porque como le da por llorar al niño, para mí que encontró la manera de molestar y se murió de tanto llanto.
Pero les digo, eso fue al principio, porque desde que llegó mi marido, el papá del bebé que voy a tener, no el del otro chamaco, todo ha cambiado. Incluso me ayudó a que ya no chille tanto el chiquillo. Primero se enojaba mucho conmigo cuando eso pasaba; hasta me daba mis cachetadas. Pero eran sin querer. Él me quiere mucho aunque se desespere. Yo lo entiendo, la cría es bien latosa cuando hace sus rabietas y no para de berrear. Además, yo me merecía esos golpes porque no hacía callar al engendro, como él le dice de cariño.
Un día, sin querer, encontramos el remedio para que no llorara la criatura. Como mi viejo fuma yerba porque está enfermo de reuma y así se le quitan sus dolores, no vayan a pensar que es un vicioso ni mucho menos; eso se lo recomendó un amigo de mi esposo que es doctor, brujo, o algo así. Les digo, como él la fuma y yo lo acompaño sólo cuando no puedo dormir, porque también sirve para el insomnio, un día que el niño estaba hecho un mar de lágrimas le llegó el humito, al poco rato estaba bien dormido, hasta parecía un ángel el pobrecito.
Después de esa ocasión, cada que fuma la dosis que le recetaron a mi marido, le sopla un poquito al bebé, lo humea, y al rato parece un pan de Dios mi nene. Incluso en la mañana, cuando el pequeñito estaba a moco tendido, le hizo lo mismo, y para que le hiciera efecto más rápido, después de soltarle la bocanada de humo, le puso encima de la cara una cajita para que no se escapara nada. Así que no me digan ahora que sí se escapó algo y que fue su vida, porque como le da por llorar al niño, para mí que encontró la manera de molestar y se murió de tanto llanto.
viernes, marzo 24, 2006
Esa otra sangre
A Braulio Peralta
Cuando se toparon de frente, sobre la estrecha calle de tepetate, el aire se ensanchó.
Las miradas afiladas cortaban a cada parpadeo.
La Vieja y el Negro apartaron a sus respectivas comparsas. Unos venían del norte; los otros del sur. A ambos les relucía por igual el traje que portaban.
En la tradición de exponer la traición de Malintzin: hombres presididos por una “Vieja” y otros dirigidos por un “Negro” (dos maneras de interpretar lo mismo), todas las calles habían sido recorridas con bailes a cambio de monedas. Sólo faltaba ésta.
Sin embargo, los espejos de la Vieja querían opacar el machete del Negro. Ya no se trataba de bailar. Lo de ellos era imponerse el uno sobre el otro para embolsarse el dinero. Tal vez para ganarse el respeto.
De sus enaguas, la Vieja desenfundó el cuchillo. El Negro miró su negro machete sin filo. La Vieja gritó del mismo modo que durante el baile, como invocando a la muerte. El Negro giró igual que lo hacía con sus compañeros, sin los versos de por medio. Ambos realizaron movimientos similares: semicírculos, desplazamientos, esguinces y un tirarse a morir sobre su oponente.
Cuando el cuchillo de la Vieja cortó la garganta de su adversario, el Negro tocó tierra tras atravesar el cuerpo del rival.
Encima de la Vieja, el Negro. La sangre era la misma en ambas armas. Una gota posada en los labios le dijo a la Vieja es tuya esa otra sangre. El Negro se miró en el rostro ajeno. Los dos se reconocieron en los ojos de la muerte.
La Vieja se quitó el disfraz. El Negro apartó la máscara de su cara.
Era tarde para decir cualquier cosa. Padre e hijo perecieron.
Ninguna Malinche bailó por algunos años.
Las miradas afiladas cortaban a cada parpadeo.
La Vieja y el Negro apartaron a sus respectivas comparsas. Unos venían del norte; los otros del sur. A ambos les relucía por igual el traje que portaban.
En la tradición de exponer la traición de Malintzin: hombres presididos por una “Vieja” y otros dirigidos por un “Negro” (dos maneras de interpretar lo mismo), todas las calles habían sido recorridas con bailes a cambio de monedas. Sólo faltaba ésta.
Sin embargo, los espejos de la Vieja querían opacar el machete del Negro. Ya no se trataba de bailar. Lo de ellos era imponerse el uno sobre el otro para embolsarse el dinero. Tal vez para ganarse el respeto.
De sus enaguas, la Vieja desenfundó el cuchillo. El Negro miró su negro machete sin filo. La Vieja gritó del mismo modo que durante el baile, como invocando a la muerte. El Negro giró igual que lo hacía con sus compañeros, sin los versos de por medio. Ambos realizaron movimientos similares: semicírculos, desplazamientos, esguinces y un tirarse a morir sobre su oponente.
Cuando el cuchillo de la Vieja cortó la garganta de su adversario, el Negro tocó tierra tras atravesar el cuerpo del rival.
Encima de la Vieja, el Negro. La sangre era la misma en ambas armas. Una gota posada en los labios le dijo a la Vieja es tuya esa otra sangre. El Negro se miró en el rostro ajeno. Los dos se reconocieron en los ojos de la muerte.
La Vieja se quitó el disfraz. El Negro apartó la máscara de su cara.
Era tarde para decir cualquier cosa. Padre e hijo perecieron.
Ninguna Malinche bailó por algunos años.
La flor de Gabo
A mi hermana
Ese día iba llegar Fidel. Ya estaba confirmado. La presencia de Gabo fue una sorpresa. Pero no fue sino hasta que ya estaba hablando Gutiérrez Barrios que nos dimos cuenta que ahí estaba el escritor. Pero vayamos por pasos.
Todo fue una coincidencia. Nosotros teníamos planeado asaltar el banco. Ya estaba platicado ese asunto. Lo siguiente era planearlo al detalle. Quedamos de vernos en el parque, donde nos enteramos de la noticia que el día estipulado para el atraco sería el mismo que la inauguración del Museo-Casa de Fidel Castro, como lo anunciaron al principio; claro, después le buscaron un nombre más decoroso y diplomático y le endilgaron el de Museo de la Amistad México-Cuba.
Nos pusimos a pensar en el gentío que se dejaría venir por la presencia de Fidel, el gobernador del estado, la burocracia local y la prensa de todo el mundo. Habría mucha vigilancia por todos lados. Sin embargo, dejamos que las cosas siguieran según los planes, sin la certeza de realizarlas. Era como bromear acerca de lo que se nos vino abajo. A partir de ese momento la desconfianza del valor de unos sobre otros permeó el ambiente. Estábamos a la espera de ver al cobarde que dijera siempre no, yo no le entro, yo me rajo.
En cambio, contábamos con colocarnos al lado del estrado donde estaría Fidel. Incluso inventamos unas consignas de hermandad hacia Cuba. Nos sentíamos méxico-cubanos por el solo hecho de que el Granma partió de aguas mexicanas hacia su revolución.
Frente a nosotros, el entarimado; a los lados, el gentío; y por detrás, un mar de guaruras abriendo camino para que pasara Fidel y el resto de los oradores hasta el podium que estaba a orillas del río. Gutiérrez Barrios fue interrumpido varias veces por los vivas hacia Cuba. Pero fue silenciado en definitiva cuando descubrimos a Gabo escondido tras la mesa de honor, volcándose las admiraciones hacia él. Todos queríamos un autógrafo del escritor; unos lo obtuvieron en las banderitas de México que salieron a relucir, incluso en las que imprimieron con los colores de Puerto Rico en lugar de Cuba.
Para impresionar al escritor dejé el evento y quise ir a casa a traer un libro de su autoría. La ciudad era un desierto. La oportunidad estaba a la mano. La gente estaba concentrada en lo que fue la casa de Fidel. Ya no llegué a mi destino. Es por eso que cuando salí del banco, después de extraer el dinero y volver al acto público, le extendí un billete para que lo firmara el colombiano. Lo desdobló sobre la mesa. Miró la nominación del billete y sacó otro de su bolso donde dibujó una flor.
Con las investigaciones del robo tuve que enterrar el dinero y por temor ya no lo quise sacar para gastarlo. Así que nos les miento cuando les digo que los billetes germinaron, dando flores sólo cuando cumple años Gabriel García Márquez.
Gotas en el espejo
A media habitación
La mesa llena de silencio
Frente a ella el espejo
Amando su impostura
Alguien ha puesto un vaso
En un brote imperfecto de madera
Se abisma vidrio y líquido
Conteniendo el asombro
Una estrella en el suelo
Y miles de centellas
Astillas en la mesa
Gotas en el espejo
El amor se deforma
Según es el reflejo
La mesa llena de silencio
Frente a ella el espejo
Amando su impostura
Alguien ha puesto un vaso
En un brote imperfecto de madera
Se abisma vidrio y líquido
Conteniendo el asombro
Una estrella en el suelo
Y miles de centellas
Astillas en la mesa
Gotas en el espejo
El amor se deforma
Según es el reflejo
Precieran palabras...
Parecieran palabras estas gotas
Borroneadas
Borroneadas
Imprecisas
Dispuestas al azar
Que caen desesperadas
Queriendo empapar la hoja
Para decir que va llover
Al final del poema
Dispuestas al azar
Que caen desesperadas
Queriendo empapar la hoja
Para decir que va llover
Al final del poema
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